Federico García Lorca (1898 - 1936) I GACELA DEL AMOR IMPREVISTO
Nadie comprendía el perfume Mil caballitos persas se dormían Entre yeso y jazmines, tu mirada siempre, siempre: jardín de mi agonía,
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen siempre,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.
